Bar Velódromo

El Velódromo, fundado en 1933 es uno de mis restaurantes favoritos. Fue uno de los primeros a los que me fui de tapas y en el cual su giganto menú me abrumo. Pedimos consejo al camarero para que nos traiga lo que más salía para sorprendernos con un jamón dulce, ternera con chimichurri, patatas bravas y demás exquisiteces ibéricas.

Este es un mítico lugar de Barcelona donde solían juntarse intelectuales y artistas. Fue adaptándose a las épocas pero de a poco perdió sus luces. En el 2000 el hijo del fundador se jubilaba y fue ahí cuando la cervecería Mortiz junto con el chef Carles Abellán formado en el Bulli decidieron adquirirlo. Luego de muchos años en reforma en el 2009 volvió a abrir sus puertas.

Se realizaron reformas conservando algunos aspectos originales como espejos, tipografía de la fachada, el billar de los años 30 y después sumaron reproducciones o muebles de época. Si me permiten decirlo, el baño completamente nuevo es de mis favoritos en todo Barcelona. Así que diseño, buena carta, ambiente e historia.

Es un clásico que se adapta a cualquier situación. He ido a salidas con amigas, dates y lo lleve a mi viejo padre para cuando se vino a pasar sus gloriosos 60 años. Sergie, el encargado por la noche del local me recibe siempre con una sonrisa y doble beso…asi que para mi es como entrar en casa.

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Anita